La selección de Ecuador ha presentado una denuncia formal ante la FIFA, señalando problemas logísticos significativos durante su desplazamiento en el Mundial 2026. Este reclamo subraya una preocupación creciente entre varias selecciones sobre los largos viajes y sus efectos en el rendimiento de los jugadores.
El equipo, dirigido por Beccacece, experimentó un retraso considerable en su viaje hacia la Ciudad de México. Lo que debería haber sido un vuelo de aproximadamente tres horas y media, más un traslado de una hora y 20 minutos al hotel, se extendió a un total de nueve horas. La Federación Ecuatoriana calificó estos hechos como «antideportivos» y contrarios a los principios de juego limpio y equidad que debería representar un Mundial de fútbol.
Impacto de los desplazamientos en el rendimiento
Julio Caballero, fisioterapeuta y doctor en Biomedicina y Ciencias de la Salud, ha destacado cómo los viajes pueden influir en el resultado de un partido. Según Caballero, una eliminatoria no solo se decide en el campo, sino también en el trayecto entre un encuentro y el siguiente. La fatiga acumulada por horas sentado en un avión, la alteración de las rutinas de sueño y el estrés físico y mental durante el desplazamiento son factores que pueden afectar el rendimiento de un deportista de élite.
La situación actual contrasta notablemente con la del Mundial de Qatar, donde las selecciones se alojaban en una misma sede y los desplazamientos eran mínimos, facilitando una recuperación más controlada. En el Mundial 2026, con sedes distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá, las distancias obligan a las selecciones a realizar vuelos prolongados, convirtiendo la logística en un componente crucial de la preparación.

Caballero explica que el viaje puede actuar como un factor de riesgo de lesiones al disminuir la capacidad neuromuscular y la recuperación muscular antes de la competición. Aunque un vuelo no causa directamente una lesión, puede dejar a los futbolistas en condiciones menos óptimas para soportar la exigencia de un partido de alto nivel. Las lesiones musculares sin contacto, especialmente en los isquiosurales, el bíceps femoral y el complejo tríceps sural, son las más preocupantes en este contexto, junto con posibles problemas en cuádriceps y aductores.
Estrategias de prevención y el partido contra México
Los equipos médicos implementan estrategias antes, durante y después de los vuelos para mitigar el impacto de la inactividad prolongada. Antes de viajar, se busca activar la musculatura sin generar fatiga, enfocándose en el glúteo medio, isquiosurales, musculatura del pie y movilidad de cadera y tobillo. Durante el vuelo, la prioridad es evitar la inmovilidad, promoviendo cambios posturales, pequeñas contracciones de la pantorrilla, una hidratación adecuada y, en algunos casos, el uso de prendas de compresión para reducir el edema y la sensación de pesadez en las piernas.
La denuncia de Ecuador se produjo antes de su partido de dieciseisavos de final contra México, en el que cayeron por 2-0. El encuentro, que se disputó en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, comenzó con una hora de retraso debido a una tormenta. México se impuso con goles de Julián Quiñones a los 22 minutos y Raúl Jiménez a los 31 minutos del primer tiempo.

A pesar de los errores defensivos de Alan Franco y Joel Ordóñez, el equipo ecuatoriano, que había tenido una fase de grupos modesta, no logró encontrar espacios para su cuarteto ofensivo compuesto por John Yeboah, Gonzalo Plata, Nilson Angulo y Enner Valencia. México, por su parte, mostró una sólida actuación, con Gilberto Mora destacando en el mediocampo. Al final del partido, Piero Hincapié fue expulsado tras una revisión del VAR.
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Source: marca.com