Madrid se vistió de fiesta para recibir a la selección española de fútbol, que celebró su segundo título mundial con una multitudinaria rúa por las calles de la capital. Según datos de la Delegación de Gobierno, aproximadamente dos millones de personas se congregaron para seguir el recorrido de los campeones, culminando la celebración en la Plaza de Cibeles.
Los festejos comenzaron con la llegada de la selección al aeropuerto de Madrid Barajas-Adolfo Suárez alrededor de las 14:25 horas, aunque con un retraso de una hora y media sobre el horario previsto. Rodri Hernández, el capitán del equipo, fue el primero en descender del avión, portando el trofeo del Mundial.
Celebración en Cibeles
El autobús descapotable con los campeones del mundo recorrió el corazón de Madrid, acompañado por una inmensa marea humana desde Moncloa hasta la Plaza de Cibeles. En este emblemático lugar se había instalado un escenario de grandes dimensiones donde se presentaron artistas como Aitana y Viva Suecia. Alrededor de las 22:00 horas, los jugadores tomaron el escenario para compartir su alegría con los aficionados.
Los futbolistas desfilaron uno a uno, siguiendo el orden ascendente de sus números de dorsal, y cada uno fue presentado con una canción personalizada. Muchos de ellos ofrecieron pequeños bailes al público. Algunos, como el defensa Marc Pubill, incluso pidieron el micrófono para cantar fragmentos de canciones de reguetón, animando aún más la celebración.
Uno de los momentos destacados fue la aparición de Marcos Llorente, quien, con sus gafas de cristales amarillos y al ritmo de Julio Iglesias, saludó a la multitud. En contraste, Gavi, con el número 9, optó por la música de Bad Bunny y su tema NUEVAYoL, logrando que incluso los asistentes más tranquilos se unieran a los cánticos y saltos.
La celebración también tuvo un momento emotivo para Álex Baena, quien cumplía 25 años ese día. Salió al escenario con una bandera del Atleti sobre los hombros y la Copa del Mundo. Tras el anuncio de su cumpleaños por parte del presentador, la multitud le cantó el «Cumpleaños feliz» al unísono.
La entrada de Ferran Torres fue otro de los puntos álgidos de la noche, eligiendo la canción El tiburón de Proyecto Uno. Le siguió el capitán, Rodri Hernández, quien tomó el micrófono para exclamar: «España, somos campeones del mundo», y continuó con «viva la madre que nos parió, viva el rey y viva España», provocando una ovación generalizada.
El mensaje del seleccionador
El último en subir al escenario fue el seleccionador, Luis de la Fuente, quien lo hizo al son de Julio Iglesias. Al igual que en la celebración de la Eurocopa de 2024, se animó a cantar unos compases de Quijote, lo que arrancó sonrisas entre sus jugadores. Posteriormente, se dirigió a los congregados para agradecerles el apoyo brindado durante todo el torneo.
Luis de la Fuente concluyó su intervención con un mensaje de unidad y gratitud: «Gracias por vivir tan de cerca nuestro éxito, que también es el vuestro. Tenemos la suerte de contar con 26 personas fantásticas, que ahora encima son los mejores del mundo… Juntos somos más fuertes, viva España». Este mensaje resonó con el público, que respondió con entusiasmo.
La noche estuvo llena de cánticos y risas, con diversas actuaciones que se intercalaron. Lola Índigo y Ana Mena se unieron a los 26 futbolistas en el escenario para bailar. Otro momento cumbre fue protagonizado por Marc Cucurella, quien, con el micrófono en mano, cantó su conocida canción sobre comer paella y beber Estrella, que incluye la frase «Haaland, tiembla, que viene Cucurella», haciendo que toda la plaza vibrara.
La entrada de De la Fuente y cómo los jugadores lo mantuvieron en volandas fue considerada el punto álgido de la noche, simbolizando la gestión del seleccionador basada en la humildad, el trabajo y la fe en sus futbolistas. Gestos como el de Rodri defendiendo a Ferran Torres, recordando el sufrimiento del jugador por las críticas, o el detalle de subir al escenario a todo el cuerpo técnico, fisioterapeutas y utilleros, demostraron que el mensaje de ser una familia era una realidad y que se protegían mutuamente tanto dentro como fuera del campo.
El éxito de esta selección radicó en reconectar a la gente con el equipo, logrando que todo el país se sintiera parte de un logro significativo gracias a la unión de veintiséis personas fantásticas que, además, demostraron ser futbolistas extraordinarios. La rúa de los campeones, que comenzó a las 20:00 horas, siguió el mismo itinerario que la celebración de la Eurocopa de hace dos años, pasando por Princesa, Alberto Aguilera y la Plaza de Colón.
El broche de oro de la noche lo puso Aitana, quien interpretó su canción Superestrella, coreada y bailada tanto por los asistentes como por los propios futbolistas. La celebración concluyó en una noche donde la música y el fútbol evidenciaron el alma humana e imbatible de esta selección, con muchos asistentes expresando la esperanza de que, si mantienen este espíritu, volverán a celebrar en 2028.
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Source: abc.es