El elevado coste de las entradas para la final
La final del Mundial ha generado un debate significativo debido a los elevados precios de las entradas. A pocos días del partido, el coste mínimo para acceder al MetLife Stadium es de 7.380 dólares, lo que equivale a 6.450 euros. Este precio corresponde a un asiento de categoría 2, una de las últimas localidades liberadas. Las entradas de categoría 1, situadas en zonas más privilegiadas, pueden alcanzar los 19.995 dólares, y en las zonas delanteras, hasta los 32.970 dólares. Los paquetes de hospitalidad oficial pueden llegar a costar aproximadamente 34.500 dólares por persona.
La FIFA ha liberado entradas de última hora para intentar satisfacer la alta demanda, lo que ha contribuido a que los precios se disparen. En el mercado de reventa autorizado por la propia FIFA, las cifras han llegado a valores extraordinarios. Por ejemplo, se anunciaron cuatro asientos detrás de una portería por casi 2,3 millones de dólares cada uno, sumando más de nueve millones de dólares por el paquete completo. Días antes de la final, los anuncios en el portal de la FIFA oscilan entre los 7.440 dólares y cerca de 11,5 millones de dólares.
El sistema de precios dinámicos aplicado durante el torneo significa que el precio oficial de una entrada puede variar considerablemente. Una localidad de categoría 1, que inicialmente se vendía por unos 6.730 dólares, puede multiplicarse casi por cinco, alcanzando entre 19.995 y 32.970 dólares. Esto implica que dos aficionados sentados en zonas similares podrían haber pagado cantidades muy diferentes por el mismo partido.
La polémica en torno a la reventa y las investigaciones
El modelo de negocio de las entradas no solo se centra en lo que paga el aficionado, sino también en quién se beneficia en cada transacción. La FIFA obtiene ingresos con la venta original de la entrada. Si el propietario decide revenderla en el mercado secundario oficial, la FIFA aplica una comisión del 15% al vendedor y añade otro 15% al comprador. Esto significa que el organismo recibe remuneración tres veces por una misma localidad: en la venta inicial y en ambos extremos de la operación de reventa.
Aunque esta práctica es legal en Estados Unidos y protege al comprador de falsificaciones, ha generado críticas porque la entidad encargada de regular el mercado también se beneficia del aumento de los precios. La FIFA argumenta que no determina los precios de reventa, pero sí cobra un porcentaje sobre esas cantidades. Un ejemplo de la magnitud de estos precios es una entrada VIP que puede alcanzar los 30.000 euros.

Recientemente, el Tribunal Regional de Fráncfort concedió una medida cautelar solicitada por la plataforma de reventa Ticombo, ordenando a la FIFA informar al comprador sobre la identidad y dirección de los vendedores comerciales en su mercado secundario. Aunque esta resolución se limita a Alemania y no afecta las ventas ya realizadas ni la final, subraya las tensiones en el mercado de reventa.
Además, las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey iniciaron una investigación el 27 de mayo sobre las prácticas de venta de la FIFA para los partidos en el MetLife Stadium. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, denunció que “no se debe manipular a nadie para que pague precios desorbitados por unos asientos”. La investigación se originó por quejas de aficionados que recibieron localidades diferentes a las que creían haber comprado, como clientes que pagaron por entradas de categoría 1 y fueron asignados a sectores de categoría 2. Las autoridades también examinan si la forma en que la FIFA liberó las entradas y comunicó la disponibilidad pudo haber contribuido a un aumento artificial de los precios.
Impacto en los aficionados y la experiencia del viaje
La clasificación de la selección española para la final ha incrementado el interés por viajar a Nueva York, pero el coste total de la experiencia es considerable. Además del precio de las entradas, los vuelos y el alojamiento añaden un desembolso significativo. Un vuelo de ida y vuelta desde Madrid puede costar desde 556 euros con escala, o un mínimo de 1.123 euros para un vuelo directo. El hotel más económico para dos noches cerca del estadio puede costar 1.117 euros, mientras que opciones más lujosas superan los 4.700 euros.
La Federación Española de Fútbol no dispone de un cupo de entradas para el público general, a diferencia de años anteriores. Las entradas para la final se vendieron antes del inicio del torneo, lo que dificulta aún más el acceso para los aficionados. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha expresado su preocupación por los precios, señalando que la entrada más barata rondaba los 4.000 dólares. Esta situación ha llevado a la reflexión sobre la exclusión de los residentes locales en futuras ediciones del Mundial, como la de 2030 en España.
En el mercado secundario de reventa, plataformas como SeatGeek ofrecen entradas a partir de 7.333 dólares, incluyendo tasas, para las secciones más alejadas del campo. Otras opciones superan los 10.000 dólares, llegando incluso a más de 35.941 dólares. A pesar de que en Estados Unidos el mercado de reventa es legal y está consolidado, se recomienda comprar a través de plataformas oficiales o reconocidas para evitar estafas, ya que se han reportado incidencias con entradas falsas o no entregadas durante la competición.

El alojamiento en Nueva York también es un factor importante. Aunque la demanda hotelera ha sido menor de lo esperado, con algunos hoteles reduciendo sus tarifas, el coste sigue siendo elevado. Por ejemplo, una estancia de tres noches en un hotel céntrico podría costar alrededor de 1.245 dólares antes de impuestos. Todas las tarifas mencionadas son referencias disponibles a fecha del 15 de julio de 2026 y pueden variar rápidamente según la disponibilidad.
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Source: marca.com