La victoria de España en la final del Mundial ha dejado su huella en los acelerogramas sísmicos de Granada, donde se registró un temblor intenso al finalizar el partido contra Argentina. Los sensores del Instituto Andaluz de Geofísica, ubicados en varios puntos de la ciudad, captaron los momentos de mayor euforia, especialmente al término del encuentro.
Estos registros, aunque no alcanzan la intensidad de un terremoto, reflejan la alegría vivida en todo el país. Los picos de aceleración del suelo también se detectaron tras el gol de Ferran Torres y un tanto anulado a Nico Williams.
Reacciones sísmicas en diversas ciudades
Los sensores del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada, situados en el Campus de Cartuja, la Facultad de Ciencias, el Parque de las Ciencias y la Facultad de Traducción e Interpretación, forman parte de la Red Sísmica de Andalucía. Todos ellos indicaron un movimiento especialmente intenso cuando la selección española se proclamó campeona del mundo.
En ese instante, los sensores del Parque de las Ciencias y de la Facultad de Traducción, en el centro de la ciudad, registraron picos de aceleración del movimiento del suelo. Mercedes Feriche Fernández-Castanys, del Instituto Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos, explicó que, si bien no son terremotos, los datos son llamativos.
El gol de Ferran Torres y el tanto anulado a Nico Williams también provocaron aceleraciones en el movimiento del suelo, según los acelerogramas. Este fenómeno, según Feriche, se ha observado en ciudades de todo el país y es una forma notable de medir la euforia que genera un evento que moviliza a España.
Vibraciones en Cádiz y otros puntos
El suelo de Cádiz también vibró con la celebración del gol y la victoria de España en el Mundial. Las vibraciones fueron captadas por los sismómetros de las redes del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y del Institut Geològic i Cartogràfic de Catalunya (ICCG), así como por los aparatos de la Red Sísmica Educativa de Geociencias Barcelona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (GEO3BCN-CSIC).
Estos aparatos notaron momentos exactos, como el gol de Ferran Torres en la prórroga de la final contra Argentina y el pitido final. Los sismómetros distribuidos por toda España registraron el movimiento del suelo debido a la celebración simultánea de miles de personas.
Los gráficos muestran la huella en lugares como Cádiz y Algeciras, además de Alcoy, Granada, Elda, Huelva, Granollers, Barcelona y Lleida. Los registros del IGN y del ICGC, procesados por un investigador de GEO3BCN-CSIC, muestran señales en estaciones de diversos sitios, con tres picos diferenciados durante el partido, visibles simultáneamente en los sensores de la red.

Estos picos corresponden al gol de Torres, un tanto que el VAR anuló y la sacudida más intensa de la noche, la del pitido final. Los aparatos de Algeciras registraron la mayor intensidad, con Cádiz en tercer lugar en vibración, especialmente con el gol y el pitido final.
Fenómeno de sismicidad inducida
No es la primera vez que los sismómetros documentan una noche importante del fútbol español. En la final de la Eurocopa 2024 contra Inglaterra, los registros de Madrid y Barcelona mostraron un patrón similar. También se notaron de forma más detallada durante las semifinales de este Mundial en Cataluña.
Esta sismicidad inducida por actividad humana, imperceptible en el día a día, ha sido documentada en varias ciudades del mundo con motivo de eventos deportivos y musicales multitudinarios. La particularidad de estos registros es que la señal no proviene de los estadios, sino de los barrios y hogares donde la gente siguió el partido.
En Cádiz, la multitud se congregó en el Paseo Marítimo, donde el Ayuntamiento de Cádiz instaló una pantalla gigante, y la celebración se notó incluso en el subsuelo.
La madrugada del domingo, España experimentó un temblor, no por una falla geológica, sino por la euforia de la victoria. La selección nacional se enfrentaba a la Argentina de Leo Messi a más de 6.000 kilómetros de distancia, en Nueva Jersey. Sin embargo, el verdadero epicentro del Mundial 2026 se encontraba bajo el suelo de millones de hogares españoles.
Cuando Ferran Torres marcó el 1-0 en la prórroga, España gritó y saltó al mismo tiempo. Este impacto simultáneo de millones de pies contra el suelo de la península generó una vibración que fue registrada con precisión por las redes de sismómetros repartidas por todo el país.
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) compartió la radiografía de esta euforia. El acelerograma captado por el sensor del Real Observatorio de Madrid ofreció un resumen de los momentos vividos durante el encuentro. El gráfico mostró un primer pico notable con un tanto anulado por el VAR, una sacudida brutal coincidiendo con el gol válido de Ferran, un nuevo sobresalto en el segundo gol invalidado y, finalmente, el pitido final.
Ese último instante, que certificaba a la selección como campeona del mundo, marcó el pico de aceleración más intenso de la noche. Una explosión de júbilo que tuvo su epílogo en un último repunte registrado durante la entrega del trofeo. Este fenómeno no se limitó a Madrid.
La onda expansiva fue monitorizada por investigadores como Jordi Díaz, del CSIC, demostrando que el temblor tuvo una magnitud nacional. Las señales captadas por el IGN y el Institut Geològic i Cartogràfic de Catalunya (ICGC) dibujan un mapa de la emoción que abarca todo el país. Los sismómetros registraron actividad en Algeciras, Cádiz, Huelva o Granada, subieron por la costa levantina hasta Alcoy y Elda, y se activaron con fuerza en Cataluña.
En Cataluña, los aparatos de la Red Sísmica Educativa ofrecieron una lectura fascinante. Ciudades como Sabadell, Barcelona, Granollers, Mollet del Vallès, Santa Coloma, Banyoles, Olot y Torroella de Montgrí dejaron su particular huella sísmica en los registros. Estos datos hablan de un fenómeno conocido como «ruido sísmico antropogénico», que no es el rugido de un estadio, sino la suma de pequeños estruendos de personas en sus pisos, bares o calles golpeando el suelo al mismo tiempo.
Esta generación de futbolistas ya había alterado los sismógrafos en ocasiones anteriores. El rastro del éxito español en este Mundial 2026 ha dejado advertencias en el subsuelo desde las fases eliminatorias. En los octavos de final contra Portugal, un acelerómetro en Algeciras ya captó la sacudida del gol de Mikel Merino. Durante la semifinal contra Francia, Sabadell volvió a registrar los temblores del primer gol de Mikel Oyarzabal y la sentencia posterior de Pedro Porro.
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Source: lasexta.com