España ha logrado su pase a las semifinales del Mundial por segunda vez en su historia, superando a Bélgica con un marcador de 2-1. El gol decisivo fue obra de Mikel Merino, quien apareció en los minutos finales del encuentro para asegurar la victoria. Este resultado permite a la selección española dejar atrás un episodio doloroso de hace cuarenta años, cuando Bélgica eliminó a España en los cuartos de final del Mundial de México 1986 tras una tanda de penaltis.
La victoria se gestó en un partido donde España, bajo la dirección de Luis de la Fuente, mostró su estilo característico de juego basado en la posesión y la construcción desde el balón. Sin embargo, el encuentro también evidenció la necesidad de recurrir a otras estrategias, como el disparo lejano, especialmente cuando el rival se repliega defensivamente. El gol de Merino llegó tras un rechace de un disparo de Pau Cubarsí, una acción que el equipo había evitado en gran medida durante el partido.
Un héroe recurrente en momentos clave
Mikel Merino se ha consolidado como una figura clave para la selección española en momentos decisivos. Su gol contra Bélgica no es un hecho aislado; ya había marcado el tanto de la victoria ante Portugal (1-0) días antes y, un par de años atrás, también contribuyó a un triunfo por 2-1 frente a Alemania en la Eurocopa. Su capacidad para aparecer en los minutos finales y resolver partidos ajustados lo ha convertido en un talismán para el equipo.
El partido contra Bélgica se desarrolló con un dominio inicial de España, que se adelantó en el marcador gracias a un gol de Fabián Ruiz. Fabián, una de las novedades en el once de Luis de la Fuente, culminó una jugada iniciada por Lamine Yamal. Sin embargo, Bélgica logró el empate antes del descanso con un gol de Charles de Ketelaere, en una de sus pocas oportunidades. A partir de ese momento, Bélgica optó por una estrategia defensiva, cediendo el balón a España y buscando contragolpes.

La lesión del portero belga Thibaut Courtois y la entrada de Senne Lammens también influyeron en el desarrollo del juego. La situación del nuevo portero, sin calentar y con poca intervención previa, sugería la oportunidad de probar con disparos desde fuera del área, una táctica que finalmente dio sus frutos con el gol de Merino.
Superando el pasado y mirando a Francia
La victoria sobre Bélgica no solo representa un avance en el torneo, sino también el cierre de una «herida» histórica para España, que se remonta al Mundial de México 1986. En aquel entonces, España, que venía de una contundente victoria sobre Dinamarca, se enfrentó a Bélgica en cuartos de final. A pesar de ser considerada superior en el papel, el partido se decidió en una tanda de penaltis, donde un fallo de Eloy Olaya significó la eliminación española.
Cuarenta años después, el gol de Merino ha permitido a España saldar esa cuenta pendiente. El equipo ha demostrado ser un competidor resiliente, luchando hasta el final, incluso cuando el juego de toque habitual se encuentra con defensas muy cerradas. La selección española ha optado por un estilo de juego definido, priorizando la posesión y la superioridad en la construcción, pero la situación del partido contra Bélgica demostró la eficacia de variar las tácticas cuando es necesario.

Ahora, España se prepara para un desafío aún mayor en las semifinales, donde se enfrentará a Francia, considerada una de las selecciones más fuertes del momento. El próximo partido, que se jugará en Dallas, será una prueba importante para la ambición de España en el torneo. La selección ha demostrado su capacidad para competir en situaciones difíciles, y buscará mantener esa mentalidad frente al potente equipo francés.
La trayectoria de España en este Mundial ha sido de menos a más, con victorias ajustadas ante Portugal y Bélgica, lo que subraya la naturaleza competitiva del equipo. El gol de Mikel Merino en el minuto 88 contra Bélgica es un claro ejemplo de esta determinación.

El partido contra Bélgica también vio la entrada de Pedri en la segunda parte, sustituyendo a Fabián, y la incorporación de Ferran por Baena, con Nico Williams entrando en los últimos diez minutos. Estos cambios buscaron revitalizar el ataque español, que se encontró con una defensa belga muy replegada. A pesar de tener el balón, a España le costaba penetrar en el área, lo que hizo que el disparo lejano de Cubarsí y el posterior remate de Merino fueran cruciales para la victoria por 2-1.
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Source: elconfidencial.com